Esta es mi página personal y, precisamente por eso, trata de las cosas que me interesan a mí y no de otras.
Derecho, cibersociedad, tecnologías de la información, ajedrez, tecnociudadanos, historias de abogados y de juicios, visionarios de las nuevas tecnologías, información, música en clave de fa, comunicación, política… temas que me interesan, me gustan y a los que me dedico.
José Muelas es abogado en ejercicio desde 1988 y tiene despacho abierto al público en Cartagena, en el número 14 de la calle Serreta. Si lo deseas puedes ponerte en contacto conmigo en muelas @ mgabogados.com (sin los espacios dejados en blanco, por supuesto) o llamando al Tlf:968527377
Hasta aquí lo que quería poner en la página “about” pero si, por algún extraño motivos deseas saber algo más sobre mí, puedes seguir leyendo pues voy a contar…
Algunas historias viejas.
1. La batalla por la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. (1989-1990).
Muy poco tiempo después de colegiarme y debido a incomprensibles carambolas del azar me encontré inmerso en la batalla judicial que siguió a las Elecciones Generales de 1989 y que, a la postre, habría de determinar si el PSOE perdería la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados o si se produciría un empate 175 a 175 entre éste partido y el resto de las formaciones políticas.
La fotografía recoge el momento en que la Sala de lo Contencioso de Murcia dio lectura a la Sentencia en riguroso directo en el Telediario de las tres de la tarde (no recuerdo ningún otro caso en que se haya leído una sentencia en directo en el telediario). Yo soy el tercero de los abogados que están sentados (tengo la barbilla apoyada en la mano) y entres los asistentes a la lectura podemos ver muchas caras conocidas de jueces, magistrados y políticos. Los periodistas están literalmente tirados en el suelo de los estrados.
Nuestra tarea en éste procedimiento era tratar de evitar que las elecciones se repitieran en Murcia, para mi sorpresa la Sala de lo Contencioso decidió en contra de nuestros intereses: las elecciones habrían de repetirse en Murcia. Afortunadamente mi formación ganó el posterior recurso de amparo.
Veinte años después me sigue sorprendiendo el que yo me jugase una mayoría absoluta en un procedimiento Contencioso Electoral cuando, por aquel entonces, apenas había realizado unos pocos juicio de faltas.
2. José Muelas por Francisco Umbral (1991)
Ha pasado tanto tiempo que ya casi no me reconozco. Adolfo Suárez había dimitido tras unos malos resultados electorales y trataba de dirigir desde la sombra su sucesión al frente de CDS. Corría el mes de septiembre del lejano 1991 cuando pugnaban por sucederle al frente del partido diversas facciones. El sector oficialista, aparentemente apoyado por él, tenía como líderes a Raúl Morodo (viejo compañero de Tierno Galván en el PSP), José Ramón Caso, Rosa Posada… Los sectores más críticos estaban liderados por Rafael Calvo Ortega (las inolvidables ojeras de la UCD), Antoni Fernández Teixido, Rafael Arias Salgado (que abandonó el partido tras éste congreso para ir al PP y ser ministro con Aznar)…
Yo notaba que, de continuar las cosas como iban, me iba a quedar sin partido y sentía que debía hacer algo… por eso, para quejarme y contar mi verdad, presenté en el Congreso del Partido una enmienda a la totalidad con la seguridad de que sería derrotada. Pero no fue así. (Continuar leyendo)
3. Yo he jugado contra el Campeón del Mundo.
Supongo que cualquier persona que se inicia en una afición sueña, aunque sea de forma fugaz, con medirse contra el campeón del mundo de esa actividad; mi caso no fue distinto cuando en la adolescencia comencé a practicar el juego del ajedrez. Es verdad que deseé poder medirme alguna vez contra el Campeón del Mundo de la especialidad, pero no en una partida cualquiera, no en una partida de exhibición o en la primera ronda de un torneo donde el azar me emparejara con él, sino en la ronda final de un torneo importante, en una partida en la que estuviera en juego el primer puesto de dicho torneo y, a ser posible, con una abundante bolsa en metálico en juego; es decir, en una partida decisiva donde él tuviese que rendir al máximo.
Tal sueño, por supuesto, no era más que un sueño, puesto que no soy profesional del ajedrez y éste juego, por su complejidad y especiales características, exigen una dedicación exclusiva si se quiere tener un buen nivel de juego; y, sin embargo, el destino me reservaba una sorpresa aquel veintiuno de noviembre de 2004 cuando, casi por casualidad, me inscribí en el Masters que organizaba el Hotel Bali de Benidorm. (Continuar leyendo)
