La Ciudad de la Justicia de Valencia o el Nuevo Interiorismo Judicial Valenciano

Recientemente he revisitado la llamada “Ciudad de la Justicia” de Valencia y como desde que soy decano vivo pegado a la Blackberry, me animé a hacer unas fotos con ella para exhibir a mis compañeros de Cartagena y de la Región de Murcia las condiciones en que se impartía Justicia en tan moderno edificio. Lo que fotografié habla por sí mismo “res ipsa loquitur” y, si me lo permiten, quisiera compartirlo con ustedes.

Antes que nada y, para que se vayan situando, déjenme mostrarles un plano general del interior de la Ciudad de la Justicia de Valencia.

Vista general del interior de la Ciudad de la Justicia de Valencia

Vista general del interior de la Ciudad de la Justicia de Valencia

Aparentemente impresionante ¿verdad?. Sin embargo, no se dejen engañar por el especto exterior, el diablo se esconde en los detalles. Veámoslo. Continue reading

Investigando el pasado del Colegio

Las corporaciones públicas suelen tener unos signos y emblemas que las identifican y que, en el caso de corporaciones antiguas, suelen ser casi tan antiguos como ellas mismas. Por eso siempre me ha llamado la atención la diversidad y multiplicidad de escudos que ha venido usando hasta la fecha el Colegio de Abogados de Cartagena, institución fundada, como muy tarde, el 16 de noviembre de 1849 y que, suponía yo, debería contar con sellos y emblemas que la distinguiesen ya desde entonces.

Pedí información al respecto a las empleadas del Colegio las cuales me manifestaron que, en realidad, los diversos escudos que se venían usando eran más bien fruto de la invención de las imprentas que diseñaban la papelería que de ningún criterio ni antecedente histórico. Por lo que respectaba a los sellos húmedos usados y de los cuales había incluso más diseños que los que habían del escudo del Colegio, no fueron capaces de aclararme cual debíamos considerar el sello “oficial” del Colegio pues todos los diversos modelos estaban en uso en la actualidad y, de entre los más antiguos, no sabían decirme cual lo era más.

Así las cosas me determiné a investigar cual había sido el primer escudo usado por el Colegio de Abogados de Cartagena y cual había sido el primer sello, para lo cual hube de consultar los legajos de antiguos documentos que, en muy malas condiciones por cierto, se conservaban milagrosamente desde 1849 hasta nuestros días almacenados en las instalaciones del Colegio. Continue reading

Discurso para una jura

El pasado 9 de julio celebré mi primera jura como Decano del Colegio de Abogados y me tocó pronunciar el discurso protocolario. Estuve pensando lo que diría desde una semana antes (tal y como podéis leer en el post anterior) pero, finalmente, mezclé el contenido del post anterior con unas cuantas referencias históricas e improvisé el discurso que, más o menos, transcribo a continuación. Estoy seguro de lo que dije en la referencia inicial a nuestro paisano. Algo menos de la relativa a Ulpiano y al Ius en la que creo que fue la parte más aturullada de la intervención, aunque creo que más o menos, dije lo que trascribo a continuación. En realidad, aunque improvisé el discurso, las piezas del mismo estaban bastante reflexionadas con anterioridad; se trataba de hacerlas encajar y resultó esto: Continue reading

Venganza

VENGANZA
Tradicionalmente la venganza ha tenido mala prensa. Casi todas las religiones y tratados morales suelen condenarla y, sin embargo, tengo para mí que en ella debemos buscar una buena parte de lo que el ser humano entiende por justicia.
Permítanme que, como en tantos otros post de este blog, vuelva a citar la obra de Robert Axelrod, concretamente su libro “The evolution of cooperation”, donde el autor examina las posibles estrategias con que enfrentarse al llamado “dilema del prisionero iterado”, del que ya hemos tratado también en otros post de este blog. Dicho juego es un magnífico banco de pruebas para estudiar las estrategias con que la naturaleza resuelve las tensiones que se producen entre las ventajas que ofrece la cooperación y la natural tendencia “egoista” de los cooperantes, ya sean estos bacterias u hombres.
Robert Axelrod organizó un concurso para encontrar una estrategia válida para el dilema del prisionero iterado. Se jugaría un torneo con 200 rondas por partida, y el programa con mayor puntuación sería el ganador.
Entre los 14 participantes, Anatol Rapoport presentó un programa que consistía en 4 líneas en BASIC, y al que llamó “Tit for tat” (Dónde las dan las toman). Sólo tenía dos reglas:
1. Comenzar colaborando
2. Hacer lo que tu oponente hizo la ronda anterior
Era la más sencilla de todas las estrategias presentadas y fue la que obtuvo la puntuación más alta. Después de la publicación de los resultados, se organizó un segundo torneo, en el que el número de rondas a jugar por partida sería aleatorio (para no crear una ronda especial, la final, en la que se favorece la deserción). A esta competición se presentaron 62 participantes, entre ellos el mismo “tit for tat” que, de nuevo, obtuvo la mayor puntuación.
“Tit for tat”, ciertamente, se guiaba por una estrategia basada en la reciprocidad que se demostró particularmente eficaz en los juegos de cooperación; sin embargo, presentaba problemas frente a estrategias también basadas en la reciprocidad pero menos amables que la suya. Si, por ejemplo, “tit for tat” se enfrentaba a un programa con sus mismas instrucciones pero que, a diferencia de él, desertaba en la primera ronda, la cadena de retaliaciones (venganzas) se prolongaba indefinidamente, lo que resultaba devastador para la cooperación. Fue por eso por lo que se propusieron estrategias que, sobre la base de “tit for tat”, trataban de corregir los efectos perniciosos de su implacable reciprocidad, sobre todo cuando el rival tenía tentaciones egoístas.
No podemos dejar de admirar como estos programas reproducían las consecuencias de algunos de los más típicos debates morales en relación a la venganza.
La estricta reciprocidad que gobernaba a “tit for tat” hacía que la famosa frase de Ghandi “ojo por ojo y el mundo acabará ciego” resplandeciese; sin embargo, las estrategias más cooperativas o “pacifistas” en ningún momento se revelaron como serias candidatas al triunfo. De los trabajos realizados parece desprenderse, más bien, que las estrategias más exitosas se han de fundar de un modo u otro en la reciprocidad y, por lo mismo, han de ser vengativas dentro de unos límites difíciles de discernir. La reciprocidad (y por ende la venganza) son básicas para una estrategia cooperativa exitosa.
También una adecuada economía del perdón es precisa, la férrea reciprocidad que debe presidir las estrategias cooperativas es mucho más exitosa si se mezcla en proporciones adecuadas con el perdón y el olvido. Como la vida misma.
Siendo, en principio, la reciprocidad la estrategia estadísticamente más favorable para regular las tensiones cooperación-egoismo, resulta razonable investigar si podemos encontrar esa reciprocidad en las conductas de seres vivos inferiores como baterias, peces o incluso mamíferos no humanos y, hasta donde se ha investigado, parece que así es, por lo que no parece razonable dudar de que dicha estrategia es, para los animales que la practican instintiva y, por tanto, de un modo u otro, genética.
Y si esto es así, como lo es, ¿qué podremos decir del ser humano? ¿es la reciprocidad, la gratitud pero también la venganza, un instinto natural? ¿sería la venganza uno de esos instintos con que la naturaleza nos equipa para poder afrontar nuestra vida de animal gregario?
No sé de la existencia de estudios específicos al respecto pero mi intuición me dice que, de un modo u otro, la venganza es un instinto natural del ser humano, si bien, en las sociedades avanzadas, la venganza se ha refinado hasta extremos verdaderamente sofisticados.
Los hombres hemos implementado la venganza con otras estrategias admirables. La supresión de la venganza privada ha limitado grandemente uno de sus peores defectos, las cadenas de venganzas. Hemos suprimido la venganza privada y la hemos encomendado a un tercero, lo que ha limitado grandemente la posibilidad de que se produzcan cadenas interminables de venganzas; hemos eliminado la perniciosa “última ronda” del juego alargando el futuro mediante las creencias de ultratumba de las religiones; hemos fomentado el perdón como estrategia más moralmente aceptable que la venganza… aunque probablemente todos sabemos que, en el fondo, la venganza, es una herramienta insustituíble.
La venganza (o la reciprocidad si se prefiere) es más que probable que sea uno de los instintos que está en la base de lo que los hombres llamamos justicia y que su mala fama sea, solamente, una forma de controlar un instinto tan útil como peligroso.

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Tradicionalmente la venganza ha tenido mala prensa. Casi todas las religiones y tratados morales suelen condenarla y, sin embargo, tengo para mí que en ella debemos buscar una buena parte de lo que el ser humano entiende por justicia. Continue reading

Homo homini lupus

Lobo

Suscribo en general las afirmaciones que el prestigioso primatólogo Frans de Waal efectua respecto de la evolución de la moralidad en su libro “Primates and Philosophers” (Princeton University, 2006). Las teorías de Hobbes, Rousseau y Rawls que han fatigado nuestros estudios de derecho natural y filosofía del derecho siempre me han resultado tan míticas y poco científicas como la entrega del decálogo por Dios en el Sinaí. No logro alcanzar a entender cómo se ha podido anclar tan fuertemente en nuestras conciencias la creencia de que nuestra maldad y egoísmo son herencia de nuestros antepasados “salvajes” mientras que la bondad y altruismo son por el contrario rasgos exclusivamente “humanos”. Es hora de resolver un falso dilema: Los hombres no son buenos o malos por naturaleza, los hombres, por naturaleza, simplemente son como son y ha sido esa misma naturaleza la que ha hecho evolucionar nuestras estrategias (altruismo y egoímo incluidos) puliéndolas y adaptándolas hasta el punto en que podemos encontrarlas de forma innata en éste momento en los ejemplares de la especie humana. Continue reading

Las ruedas de reconocimiento a examen.

reconocimiento en rueda (ficción)

reconocimiento en rueda (ficción)

En 1981, Jerry Miller un joven de 22 años de edad fue detenido y acusado del secuestro, violación y robo de una mujer en el centro de  Chicago.  Después de que dos testigos presenciales le reconociesen en una rueda de reconocimiento y de que la víctima lo identificase, fue condenado a 45 años de prisión.

En marzo de 2007, sin embargo, el semen que se encontró en la ropa de la víctima fue sometido a las pruebas de ADN y resultó que no pertenecía a él. Su condena fue anulada un mes después, sin embargo, a esas alturas él ya había pasado más de 24 años en prisión.

Cuento esta historia ocurrida en los Estados Unidos para no herir susceptibilidades ibéricas con casos como el del tristemente famoso Ricardi. En España se practican reconocimientos en rueda todos los días en la forma y manera que prescribe La ley de Enjuiciamiento Criminal desde que se aprobó allá por 1882 y no es de extrañar que a casi todas las personas a quienes les cuento la forma tosca y primitiva en que se lleva a cabo en España éste reconocimiento en rueda queden estupefactas, sobre todo cuando puede erigirse en la única prueba sobre la que formular una acusación o dictar una sentencia condenatoria.

Los abogados defensores españoles ya han señalado en infinidad de casos lo contrario al sentido común que resulta, por ejemplo, efectuar un reconocimiento en rueda tras haber llevado a cabo un reconocimiento fotográfico previo, así como otras muchas circunstancias que reducen la eficacia de esta prueba. La jurisdicción española, por el contrario, lo que ha demostrado básicamente ha sido una habilidad enorme para justificar la validez de ruedas de reconocimiento realizadas en condiciones inaceptables. Lo que, hasta ahora, parece no haber hecho el legislador ni la judicatura española es preguntarse sobre la fiabilidad científica de esta prueba así como la mejor manera de practicarla.

Los estados occidentales desarrollados, naturalmente, sí lo han hecho y sus conclusiones ponen en tela de juicio la forma tradicional de practicar las ruedas de reconocimiento en España. La muy prestigiosa revista Nature en su Vol. 453 del 22 de Mayo de 2008 publica un artículo sobre éste tipo de diligencias que provocaría el sonrojo de nuestro legislador y, sin duda, varios miles de folios autojustificativos por parte de nuestro Tribunal Contitucional.

La realidad es muy simple, desde 1882 hasta nuestros días han transcurrido más de 125 años de investigaciones psicológicas y éste hecho debería bastar para que nos cuestionásemos la forma decimonónica en que hacemos algunas cosas.

Una de las cosas que más ha llamado la atención de los científicos que han investigado la forma en que se practican los reconocimientos en rueda es que los mismos sean supervisados por una persona (el Juez Instructor en España o la persona que dirige la investtigación en otros paises) que conocen de antemano la identidad del sospechoso.

Para los científicos, este es un gran error: incluso algo tan aparentemente objetivo como un ensayo clínico puede verse afectado si la enfermera que administra la inyección sabe si la jeringa contiene un fármaco o un placebo. Para los científicos hay algo totalmente claro: Es absolutamente imposible para la persona que dirige el reconocimiento en rueda evitar transmitir indicios a través del lenguaje corporal, el tono de voz u otros consejos inconscientes.

Para Gary Wells, de la Universidad Estatal de Iowa, es imprescindible que las ruedas de reconocimiento se realicen de forma que ni el testigo ni quien dirige la rueda conozcan la identidad del sospechoso.

Otro aspecto verdaderamente llamativo es que, en España y en otros varios paises, el testigo cuente con la inestimable ayuda de saber que el sospechoso SIEMPRE se encuentra entre los sujetos observados. Acertar con la identidad del sospechoso en tales condiciones resulta particularmente fácil pues, de entrada, el testigo tiene casi un 20% de posibilidades de acertar aun cuando no sepa quien es el sospechoso. Para que una rueda de reconocimiento tenga un mínimo de virtualidad el testigo debiera ser informado de que el sospechoso PUEDE NO ESTAR entre los individuos que forman la rueda de reconocimiento. Pruebas practicadas en Estados Unidos han puesto de manifiesto que los testigos tendían a efectuar falsas identificaciones cuando el sospechoso no se encontraba entre los componentes de la rueda pero no era informado de tal circunstancia. No tengo noticia de que se hallan realizado experiencias similares en España.

La aparición de la prueba de ADN puso de relieve en Estados Unidos la poca fiabilidad de los reconocimientos en rueda, de forma que, el entonces fiscal general Jean Reno, activó un grupo de trabajo de científicos que analizaron los reconocimientos en rueda en profundidad. Sus recomendaciones fueron básicamente tres:

  1. La rueda de reconocimiento debe ser dirigida por una persona que no tega conocimiento de la identidad del sospechoso.
  2. El sospechoso NO debe estar siempre entre los miembros de la rueda y el testigo debe ser informado de tal posibilidad.
  3. Los sospechosos deben ser presentados secuencialmente y no conjunta y simultáneamente, solicitándose al testigo una decisión después de observar a cada uno de los meimbros de la rueda en lugar de esperar hasta el final. Esto fomenta que los testigos comparen a  cada uno de los miembros de la rueda con su recuerdo del sospechoso, en lugar de comparar a unos con los otros hasta señalar al más probable.

La existencia de estos estudios motivaron la realización de otros muchos estudios sobre la materia por los propios Estados de la Unión y por estados como el Reino Unido, así como un buen número de experiencias de cuyo resultado les daré cuenta en otro post pues éste ya se va haciendo demasiado largo.

Las redes P2P no vulneran la Ley de Propiedad Intelectual

Era evidente, pero era bueno y muy necesario que un juez lo dijera. Así lo ha hecho el Juez del Juzgado de lo Mercantil número 7 de Barcelona en el caso del rincondejesus.com al denegar las medias cautelares solicitadas por SGAE. Éste es el texto de la resolución.

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Tablas para calcular la pensión de alimentos de los hijos en caso de divorcio

Son tablas meramente orientativas y los jueces no están vinculados por ellas en absoluto, pero tienen el valor de la estadística y, finalmente, todo el mundo las consulta. Aquí tienes algunas:

  1. Tabla de pensiones de alimentos cuando UNO SÓLO de los cónyuges obtiene ingresos.
  2. Tabla de pensiones cuando AMBOS cónyuges obtienen ingresos

Espero que les sirva de ayuda. Suerte.

El origen de la Justicia (V): La caridad romana.

La caridad romana. Rubens

La caridad romana. Rubens

La escena que se observa en éste cuadro de Rubens resulta, a primera vista, perturbadora: Una joven ofrece su pecho a un viejo que se dispone a succionarlo. Sin embargo, si conocemos la historia de ambos personajes, la escena deviene absolutamente tierna pues representa a la joven romana Pero amamantando a su padre Cimón, encarcelado y a punto de morir de hambre.

La historia completa la conocemos gracias al escritor latino Valerio Máximo Continue reading