Estaba bastante satisfecho con el aspecto que mi blog había mantenido en los últimos tiempos, pero los años pasan y mis amigos encontraban dificultades para leerlo en pantalla. Así pues, año nuevo imagen nueva, más contrastada y con un tamaño de letra mayor, lo importante es que se pueda leer. Feliz año a todos.
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ELEAS
Últimamente oigo con frecuencia a personas que, al referirse a mí, me califican de “experto en derecho de las nuevas tecnologías”, cosa que me llena de profundo pudor. A día de hoy, en el mundo de la abogacía, ser un “experto” en algo no es más que un acto de voluntad pura; uno se autodenomina “experto” en algún campo, se dedica a él y, sin más trámite que ese, es diputado por la comunidad como experto. Por eso, cuando oigo que se me llama “experto”, el pudor me invade y me asalta la sensación de ser un impostor.
Pero alguna vez sí fui “experto”.
Han pasado ya casi diez años desde que en el marco de la Unión Europea se puso en marcha el programa “ELEAS” (Ecommerce Legislation Easily Accesible), un ambicioso proyecto financiado por la Unión Europea y cuyo objetivo era establecer una “knowledge base” que permitiese conocer a cualquier empresario europeo que quisiese dedicarse al comercio electrónico cuáles eran las condiciones en que debía efectuar sus ventas. Para ello se ordenó reclutar a un jurista de cada país de la Unión Europea que, además de ser un reconocido experto en materia de comercio electrónico, tuviese unos mínimos conocimientos de lógica booleana y fuese capaz de escribir, siquiera rudimentariamente, unas cuantas líneas de código en un lenguaje de programación que, en su momento, se nos enseñaría.
No me pregunten por qué ni cómo, pero el jurista español que acabó formando parte de dicho programa fui yo. Cuando acudí a Turín (inolvidable Marco Ciurcina) para las primeras sesiones, estaba consternado y me embargaba la sensación de que yo era un impostor.
Sin embargo, una vez puesto en marcha el programa, resultó que yo no era tan torpe como pensaba. Por aquel entonces yo mantenía actualizada una página web sobre derecho e internet, no me manejaba mal con el lenguaje que se nos enseñó y acabé ayudando a terminar su trabajo a los “expertos” de otros países. Esto hizo que se disipase mi sensación de ser un impostor.
El proyecto fue un éxito. Se establecieron páginas web en todos los idiomas de la Unión Europea con toda la información, nacional y comunitaria, referida al comercio electrónico; las páginas, además, incluían un sistema experto que permitía a los usuarios conocer la regulación jurídica que afectaba a cualquier producto que tratasen de vender “on line”, desde una camiseta a un inmueble, y, en general, el programa cumplió sobradamente todos sus objetivos. Luego pasó el tiempo, los fondos se consumieron, se cubrieron los objetivos y, a día de hoy, es ya casi imposible encontrar información en la red sobre aquel programa ELEAS que hizo que, por una vez, yo me sintiese de verdad experto.
Los diez auténticos revolucionarios de la sociedad de la información: Tim Berners-Lee

En mi lista de los diez revolucionarios de la sociedad de la información no podía faltar Tim Berners-Lee.
Para aquellos, espero que pocos, que no sepan quien es, les diré que es la persona gracias a la cual usted usted puede leer esta página en su ordenador.
Tim Berners-Lee fue el creador del lenguaje “html” (hyper-text markup language) que es el lenguaje en el que se escriben las páginas web. Tim Berners-Lee fue también el creador del protocolo http (hyper text transfer protocol) que, para el que tampoco sepa lo que es, es el protocolo que permite transferir archivos html de un ordenador a otro a través de la red; si usted se fija, en la barra de direcciones de su navegador, antes de la dirección, aparece en primer lugar la cadena de caracteres “http”. Tim Berners-Lee nventó incluso los “url” que permiten nombrar y localizar recursos en internet como, por ejemplo, el de este sitio web http://www.josemuelas.com
En fin, Tim Berners-Lee es el creador de la web y del world wide web y, aunque sea sólo por eso, debe estar en mi lista de los verdaderos revolucionarios de las tecnologías de la información.
El sueño de un sistema de información hipertextual (eso es la web) no es privativo de Tim Berners-Lee; antes que él ya soñaron o entrevieron ese sistema visionarios de la talla de Vannevar Bush (Memex) o Ted Nelson (Xanadu) pero, sin duda, corresponde a Tim Berners-Lee el honor de haberlo llevado a la práctica y aún hoy día cuidar de él a través de su trabajo en el World Wide Web Consortium (W3C), organismo que regula los estándares de la web.
Las creaciones de Tim Berners-Lee ilustran a la perfección las paradojas que la sociedad de la información produce en quienes quieren juzgarla con estándares económicos tradicionales. Por ejemplo: La pregunta que más frecuentemente se le hace a nuestro protagonista en las entrevistas es: “¿Es usted rico gracias a su invento?”. Sir Tim Berners-Lee debe responder enfáticamente que no, que no es rico, que si un lenguaje se patenta y se cobra por su uso nunca alcanza a ser usado por todas las personas y esto ilustra muy significativamente hasta qué punto el sistema de patentes es pernicioso para el progreso de la humanidad en general y de la sociedad de la información en particular; por eso, Tim Berners-Lee siempre se ha mostrado un firme detractor de la posibilidad de patentar software.
A principio de los 90 Tim Berners-Lee conoció a Ted Nelson y su “Xanadu“, incluso compró su libro “Literary Machines” y se hizo seguidor de la visión democrática e igualitaria que suponía el proyecto Xanadu: Los recursos de los imperios debían estar al alcance de la mano de los ciudadanos comunes. Tim Berners-Lee consideró posible distribuir la información como las neuronas se distribuyen en el cerebro, de forma descentralizada y semánticamente enlazada, como en una red (web). La propuesta de Tim Berners-Lee era más modesta que el Xanadu de Ted Nelson pero, quizá por ello, tuvo un éxito espectacular. Tim Berners-Lee desarrolló su primera propuesta de la Web en marzo de 1989, pero no tuvo mucho eco, por lo que en 1990 y con la ayuda de Robert Cailliau, hicieron una revisión que fue aceptada por el CERN. Para esto diseñó y construyó el primer navegador (llamado WorldWideWeb y desarrollado con NEXTSTEP) y el primer servidor Web al que llamó httpd (HyperText Transfer Protocol daemon). Incluso fue Tim Berners-Lee quien bautizó a todo el sistema como “World Wide Web” tras abandonar su intención inicial de llamarlo TIM:MOI “The Information Mesh: Mine of Information” por considerarlo demasiado egocéntrico. (N.A. “La traducción del francés de “Tim:Moi” es verdaderamente egocéntrica).
El primer servidor Web se encontraba en el CERN y fue puesto en línea el 6 de agosto de 1991. Esto proporcionó una explicación sobre lo que era el World Wide Web, cómo uno podría tener un navegador y cómo establecer un servidor Web. Este fue también el primer directorio Web del mundo, ya que Berners-Lee mantuvo una lista de otros sitios Web aparte del suyo. Debido a que tanto el software del servidor como del cliente fue liberado de forma gratuita desde el CERN, el corazón de Internet Europeo en esa época, su difusión fue muy rápida. El número de servidores Web pasó de los veintiséis de 1992 a doscientos en octubre de 1995, lo que refleja cual fue la velocidad de la difusión de internet.
El que esto escribe se conectó por primera vez a internet en 1998 usando un Netscape Navigator, apenas siete años después de que el primer servidor web se instalase y, en ese ya lejano 98, los usuarios de internet y más concretamente del World Wide Web éramos legión. Aún sonaban cosas como gopher, pero la www era ya indiscutiblemente el servicio más popular de red.
Por eso, porque el servicio de información hipertextual que es el www ha cambiado nuestras vidas, es por lo que, a mi juicio, Tim Berners-Lee es uno de los auténticos revolucionarios de la sociedad de la información y su “Information Management: A proposal” (1989) y su “Weaving the web” (2000) dos de los manifiestos fundacionales de la sociedad de la información.
Lo dicho
Hoy me he entretenido leyendo la prensa y viendo como cubrían la visita de ayer del Consejero de Justicia a nuestro Colegio. Una de las cuestiones más tratadas fue una pregunta relativa a la situación de libertad de una persona con numerosos antecedentes por pedofilia. Lo que leo no me satisface. Sin embargo, al leer Cartagena de Ley, he visto la respuesta completa que, buena o mala, es la que di.
Roquefort y olé
Estas vacaciones me han conducido a Huesca y después a Francia a través del muy jacobeo puerto de Somport, el “summus portus” de los romanos. En lugar de circular por las autopistas francesas decidí demorarme atravesando pueblos del mediodía y, de pronto, llegué a uno que se llamaba “Roquefort”; al pronto acudió a mi mente el inevitable queso azul, pero, como era de esperar, no vi tienda de quesos ni nada que se le pareciese. Lo que sí encontré es el cartel que se ve en la fotografía siguiente y que, por cierto, tampoco me esperaba. Si pinchan en la fotografía pueden ampliarla y ver a qué me refiero.
No haré comentario alguno y, por favor, no presuman que este post me posiciona a favor o en contra de nuestra no tan nacional “fiesta”.
Ius y jura

- Triboniano
El interés por el origen de las palabras se encuentra atestiguado desde la más remota antigüedad y no es de extrañar, por tanto que nuestro paisano San Isidoro, cuando redactó la mejor y más grande enciclopedia que recogía la cultura europea del siglo VII, le diese el nombre de Etymologiae, pues, afirma, “cuando se ha visto de dónde viene un nombre, se comprende más rápidamente su valor, porque el estudio de las realidades es más fácil una vez conocida la etimología”. El mismo nombre de “etimología” (del griego étymos “verdadero” ) está ligado a la concepción antigua de que en el origen de las palabras se halla su sentido verdadero de acuerdo con la naturaleza del objeto designado.
Algo parecido se me ocurrió a mí también cuando supe que el día 9 de este mes debía presidir la jura de nuevos abogados que se incorporan al Ilustre Colegio de Abogados de Cartagena. La Jura es un acto solemne al que suelen acudir las más altas autoridades de la Administración de Justicia y, para comprender mejor el significado de este acto, se me ocurrió que quizá no fuese malo penetrar en la etimología de la palabra que designaba el acto que hemos de celebrar. Por eso, antes que nada, acudí al Digesto (texto que por cierto fue derecho vigente en la Spania cuya capital fue Carthago Spartaria) pues recordaba que en él había una cierta disquisición etimológica sobre la palabra “ius”, vocablo que yo imaginaba que había de hallarse en la raiz de la palabra “jura”.
Y así era, en efecto, pues el Digesto comienza ofreciéndonos a los juristas y a quien quiera leerlo la etimología de la palabra “ius” y lo hace citando a Ulpiano, que manifiesta: Continue reading
La maldita tercera persona del plural.
Cuando escribo sobre los aspectos innatamente altruistas y morales del hombre y de los primates superiores, mi amigo Miguel, bastante menos optimista que yo respecto a las bondades de la naturaleza humana, suele recordarme la existencia de la guerra como contraejemplo demostrativo de la maldad evidente del homo llamado sapiens. Suelo objetarle que la guerra no es sólo ejemplo de maldad y escenario de atrocidades, sino que en ella se encuentran también perfectamente ilustradas algunas de las mayores virtudes del ser humano: Heroísmo, abnegación, sacrificio, camaradería… ejemplos supremos, suelo decirle, de altruismo y generosidad. Claro es que tal argumento no me convence ni a mí pues ¿cómo pueden esas acciones borrar el horror que causan las carnicerías provocadas por las guerras?
Resulta chocante como, todo ese altruismo y voluntad de servicio que ponemos a disposición de “los nuestros” (nosotros) se convierte en salvaje instinto homicida cuando hablamos de “los otros” (ellos).
Basta con señalar a un grupo como distinto de nosotros, incluso usando los criterios más estúpidamente pueriles, para obtener el caldo de cultivo en que hacer crecer la violencia. Los políticos saben esto y lo usan eficazmente para azuzar reivindicaciones de todo tipo. Aquel capaz de establecer el criterio que determine quienes somos “nosotros” y quienes son “ellos” acabará mandándonos contra “ellos” tarde o temprano. Como reflexionaba Estanislao en mi anterior post “Homo homini lupus” cuando Plauto escribió esa frase en la “asinaria” no dijo estrictamente que el hombre fuese un lobo para el hombre, sino un lobo sólo para aquellos hombres que le eran desconocidos; es decir, era un lobo para “ellos” para los integrantes de la maldita tercera persona del plural.
La guerra ha sido una actividad común a todos los grupos humanos desde la noche de los tiempos. Es bien conocida la crueldad de algunas especies de simios (singularmente los chimpancés) para con sus congéneres, y no parece sino que la guerra hubiese acompañado al homo sapiens desde sus primeros estadios evolutivos, de tal forma que estuviese escrita en su ADN. Hoy he tenido ocasión de leer un trabajo publicado por la Universidad de Oxford que ilustra sobre la crueldad de que es capaz el ser humano incluso en los estadios más primitivos de civilización. Algunos de los datos que ofrece, por sorprendentes, merecen un capítulo aparte Continue reading
Gracias a todos, no puedo decir más.
No esperaba tanto apoyo y aún me resulta difícil saber de donde han venido tantos votos. Muchas gracias a todos, a los que habéis confiado en mí desde el principio, Félix, Antonio, Miguel, María del Mar, Vanesa, Inmaculada, Pedro… Sin vosotros habría sido imposible pero también habría sido imposible sin todos aquellos que han confiado en mi candidatura, del primero al último. Gracias a todos, espero no defraudaros.
En Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Candidatura a Decano
He presentado mi candidatura al puesto de Decano del Colegio de Abogados para las elecciones del próximo 29 de diciembre. A partir de ahora y hasta esa fecha trataré de contactar personalmente con todos y cada uno de vosotros para contaros los motivos de esta decisión y para recoger y analizar las ideas que, me consta, todos tenéis sobre lo que debe de ser la actividad del Colegio y cómo éste puede -y debe- ayudaros en el desempeño de vuestra profesión. Son muchos los compañeros y compañeras que me han animado a dar éste paso pero, para concluirlo con éxito, va a ser imprescindible la ayuda de todos.
Faltan 45 días para las elecciones, mi objetivo es que, tras ellas, tengáis la seguridad de que todos hemos ganado.

